Corea del Sur cuenta con una tasa de fertilidad de apenas 0,8 hijos/as por mujer.
Paralelamente a la caída de la natalidad, el número de mascotas se disparó en la última década.
Corea del Sur se convirtió en el ejemplo más extremo de la crisis demográfica en el mundo desarrollado, con una fecundidad muy baja y una transformación social marcada por la caída de los nacimientos, el retraso o rechazo de la familia tradicional y el aumento del peso de las mascotas como sustituto afectivo. Movimientos como el 4B expresan el malestar de muchas mujeres ante la desigualdad, la presión laboral, el coste de la vivienda y la falta de corresponsabilidad en los cuidados. A pesar de las fuertes inversiones públicas en natalidad, las medidas no consiguieron revertir una tendencia que ya afecta escuelas, mercado laboral y sistema de bienestar. El caso surcoreano anticipa retos que también comienzan a verse en países occidentales con baja fertilidad.