La población mundial se encamina hacia un declive por primera vez desde el siglo XIV

Más allá de los números, se trata de una transformación que implicará cambios en la economía, la ecología o la propia esencia de nuestras sociedades.
La tasa de fertilidad se ha reducido a la mitad desde 1950 y la mayor parte de los estados se sitúa por debajo del nivel de reemplazo.

La evolución demográfica mundial muestra un giro histórico, con una desaceleración del crecimiento que podría derivar en una estabilización y posterior descenso de la población a finales de siglo. La caída sostenida de la fecundidad, asociada a cambios sociales como la urbanización, el acceso a la educación o el aumento del coste de la vida, está transformando la estructura de las sociedades, cada vez más envejecidas. Este nuevo escenario tendrá implicaciones profundas en la economía, en la sostenibilidad y en los sistemas de bienestar, al tiempo que abre retos ligados a la reducción de la fuerza laboral y al incremento del consumo. Las proyecciones apuntan a un mundo que deberá adaptarse a una nueva realidad demográfica, marcada más por la calidad de vida que por el crecimiento continuo.

Envellecemento
Natalidad
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