Los problemas demográficos de Rusia son consecuencia de diversos factores, como la caída de la natalidad, el progresivo envejecimiento de la población y la salida del país de más de un millón de personas a raíz de la invasión de Ucrania.
Los servicios de inteligencia británicos alertan de que Rusia afronta un problema demográfico de fondo, con una natalidad a la baja y una población cada vez más envejecida, que lastra a la sociedad y a la economía. Aseguran que, por mucho que el Kremlin pretenda impulsar los nacimientos, resulta poco probable frenar a corto plazo la pérdida de habitantes. Recuerdan que Putin ha convertido la política demográfica en un objetivo estratégico, tras admitir que las medidas adoptadas no son suficientes. El diagnóstico se agrava con la salida de alrededor de 1,3 millones de personas desde 2022 y con el impacto humano de la guerra, que el Reino Unido estima muy elevado.