A pesar de que estamos hablando de un saldo vegetativo positivo de tres personas, se trata de una verdadera excepción en una comunidad como la gallega abocada al envejecimiento.
Oroso se convirtió en el único ayuntamiento gallego que registró en el último año más nacimientos que defunciones, con un saldo vegetativo positivo de tres personas. Su evolución contrasta con el retroceso demográfico de la mayor parte de Galicia y también con el de algunos municipios próximos, donde las muertes siguen superando los nacimientos. El dinamismo del ayuntamiento se atribuye a su situación estratégica, a la llegada de parejas jóvenes y a políticas locales de apoyo a las familias y a la infancia. La presencia de actividad juvenil e infantil refuerza la imagen de Oroso como excepción en un territorio marcado por el envejecimiento y la pérdida natural de población.