El aumento de la población de mayor edad intensifica la presión sobre el sistema de cuidados y revela importantes carencias de personal y de condiciones laborales.
El progresivo envejecimiento de la población española está incrementando la demanda de servicios de atención a las personas en situación de dependencia, generando una necesidad creciente de profesionales especializados. Las estimaciones del sector apuntan a la incorporación de más de 261.000 trabajadores adicionales para mantener la cobertura asistencial, en un contexto en el que el empleo vinculado a los cuidados continúa creciendo, especialmente en la atención domiciliaria.
Sin embargo, la dificultad para cubrir estas plazas está condicionada por salarios reducidos, elevada parcialidad y condiciones laborales poco atractivas, lo que favorece que una parte importante de los cuidados siga recayendo en familiares, mayoritariamente mujeres. En el ámbito europeo, también se reclama un mayor reconocimiento de la labor de las personas cuidadoras, incluyendo el tiempo dedicado a los cuidados en los sistemas de protección social y de jubilación, con el objetivo de reducir las desigualdades derivadas de esta realidad demográfica.