Este documento analiza el papel clave de la Política de Cohesión de la Unión Europea en la mejora de los servicios esenciales, en concreto la atención sanitaria, el cuidado infantil y el apoyo a las personas, en zonas rurales, remotas y despobladas. El estudio señala que el envejecimiento de la población y la migración a las ciudades incrementan los costes de la prestación de estos servicios y provocan una escasez de mano de obra cualificada, lo que debilita la vitalidad económica y la calidad de vida en estas regiones vulnerables. La accesibilidad física se identifica como el factor más crítico para la prestación de servicios en estas zonas, donde los tiempos de desplazamiento en coche a hospitales o centros de atención suelen ser mucho mayores que en las zonas urbanas.
Durante el período 2021-2027, la Política de Cohesión ha previsto alrededor de 15.200 millones de euros de fondos de la UE (que alcanzan los 22.600 millones con cofinanciación nacional) para apoyar estos servicios, siendo el principal instrumento que utiliza mecanismos de reserva territorial para las regiones más desfavorecidas. A través de herramientas como las Inversiones Territoriales Integradas (ITI) y el Desarrollo Local Liderado por la Comunidad (DLP), se fomentan estrategias diseñadas por los actores locales para garantizar que las inversiones sean más pertinentes y se adapten a las necesidades específicas de cada territorio. Otros instrumentos, como el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), también proporcionan fondos significativos, pero a menudo carecen de un enfoque territorial explícito en zonas rurales o remotas.
El informe advierte sobre la sostenibilidad financiera a largo plazo de los servicios una vez finalizada la financiación europea, ya que los costes operativos recurrentes pueden superar la capacidad fiscal de las autoridades locales. Para el marco 2028-2034, se recomienda aumentar la intensidad de la ayuda para las zonas en declive demográfico, reforzar el seguimiento basado en resultados y ampliar el uso de modelos de financiación simplificados no vinculados a los costes. Asimismo, se subraya la importancia de que cualquier sistema de indicadores tenga en cuenta la realidad de las zonas de baja densidad, para evitar que los objetivos basados exclusivamente en el volumen de población atendida desincentiven la inversión en estas zonas, cuya atención es más costosa.