Se espera que esta sea una tendencia a largo plazo, lo que significaría menos población en edad de trabajar e impuestos más altos.
La inmigración será determinante para el crecimiento poblacional futuro.
El Reino Unido podría entrar en 2026 en un punto de inflexión demográfico, ya que las defunciones superarían a los nacimientos de manera sostenida, según prevé la Resolution Foundation, que advierte de que, sin inmigración neta, la población comenzaría a disminuir. Con una fecundidad en mínimos históricos y una tasa de 1,44 hijos por mujer en Inglaterra y Gales, el crecimiento dependería esencialmente de la llegada de personas del exterior, en un contexto político marcado por el debate sobre la reducción de los flujos migratorios. Diversos análisis señalan que la caída de la natalidad implicará menos personas en edad laboral y mayor presión fiscal para sostener los servicios públicos, especialmente en una sociedad cada vez más envejecida. Mientras tanto, el coste de la crianza se consolida como el principal freno a la maternidad y la paternidad, una tendencia que también se observa a escala global.