El retroceso de la natalidad y el aumento del envejecimiento poblacional se configuran como uno de los principales desafíos demográficos contemporáneos en los Estados Unidos.
Los Estados Unidos registran un nuevo mínimo histórico de natalidad, consolidando una tendencia continuada de descenso de la fecundidad y de los nacimientos. Los datos del Centro Nacional de Estadísticas de Salud evidencian una reducción sostenida de la tasa de fertilidad y un cambio progresivo en la estructura por edades.
El fenómeno se inserta en un contexto internacional de bajas tasas de reposición, con efectos directos sobre el envejecimiento poblacional. Las proyecciones apuntan a un incremento de las personas mayores y a una mayor presión sobre los sistemas de pensiones y salud, derivado de la reducción de la población activa.