Se establece una clasificación que ofrece un mapa de vulnerabilidad que tiene en cuenta varios factores que hacen más probable la despoblación (casi) total.
De los alrededor de 8000 municipios que hay en España, más de 4000 cuentan con menos de 500 habitantes y cerca de 1500 se sitúa por debajo de los 100.
Más de 3700 municipios españoles perdieron población de manera continuada en la última década, en un proceso de despoblación rural que afecta sobre todo a las localidades más pequeñas. Según datos públicos analizados, millares de ayuntamientos presentan una combinación crítica de envejecimiento, baja natalidad, emigración y pérdida de servicios básicos. El fenómeno es especialmente intenso en áreas de Castilla y León, Aragón, Extremadura y el interior andaluz, donde algunos núcleos se acercan al umbral del no retorno demográfico. La desaparición de la población implica también la pérdida de memoria, patrimonio y gestión del territorio, con consecuencias sociales, económicas y ambientales.