La evolución de la población gallega en las últimas décadas refleja una creciente desigualdad territorial, marcada por el descenso demográfico en las provincias del interior y por el aumento de habitantes en las áreas atlánticas.
Un estudio sobre la evolución social y demográfica de las provincias españolas revela que Ourense es el territorio que más población perdió en el último medio siglo, con un descenso próximo al 30%, mientras Lugo también registró una significativa reducción de habitantes.
El informe señala que estas pérdidas están asociadas al envejecimiento de la población, a la salida de personas en edad laboral y a la menor capacidad de atraer nuevos residentes. En contraste, las provincias de la Coruña y Pontevedra experimentaron un crecimiento demográfico sostenido, contribuyendo a amortiguar el impacto global de la pérdida de población en Galicia.