Según organismos internacionales, la inmigración se ha convertido en una de las claves del crecimiento económico español.
El avance demográfico de España contrasta con las pérdidas de población de Italia y Polonia.
España experimenta un crecimiento demográfico destacado, impulsado por la inmigración, al contrario que otros grandes países europeos que pierden población. La inmigración, especialmente desde América Latina, representa la clave de este crecimiento, y especialistas internacionales resaltan su impacto positivo en la recuperación económica. Su capacidad de atraer e integrar inmigrantes, en un contexto donde muchos países aplican políticas restrictivas, convierte a España en un ejemplo. Con todo, la sostenibilidad de este modelo requerirá fortalecer las políticas de integración y mantener la apertura hacia la inmigración.